Después del terremoto, que paso en provincia, estuve un tiempo desconectado del internet. Me he dado cuenta que muchas veces hacemos todo de forma virtual, y veces nos olvidamos de hacerlo de forma real.
Entre estas cosas incluyo a la práctica del ajedrez. Muchas veces de hacer clic aquí y clic allá, me estaba olivando que se mueven piezas reales. También adquirí unos libros usados y unos pequeños tableros, uno imantando pare repasar variantes a la antigua.
Mis mejores 60 partidas de Fischer y juegue como un Gran Maestro son clásicos.
Además de acompañarme en ratos libres, espero algún día poderlos hacerlos autografiar de algún Gran Maestro, así sea de los nuestros latinoamericanos.
